Anécdota beisbolera

Jaime Benavides 345
Ramos Arizpe, Coah.

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Escrito por pionero
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Es mejor llorar a solas

 

 

Hoy recordaremos una jugada que le pasá a dos jugadores de Rojos de Logasa mientras jugaba la final de la liga.

La anécdota se desarrolla en el parque “Daniel Gutiérrez”; comenta Francisco ”El Piqui” Alcantar que, al jugar el short stop, le salió un tremendo roletazo que llevaba lumbre, como se dice comúnmente en el beisbol, bateado por Polo “El Loco” García el cual “Piqui” no pudo atrapar y el jardinero izquierdo Francisco Barajas ataca el corredor que se dirigía al home y tampoco éste la atrapa, con tal suerte que le pegó justamente en la espinilla, desviando con el golpe la bola. Fue, la recogió y la tiro al cuarto sin hacer ningún gesto de dolor .

El “Piqui” asombrado porque no le dolió el batazo a barajas se queda pensando ¿en verdad no le dolería? Si el batazo llevaba fuerza, al fin sacan el tercer out de la entrada, y todos salen corriendo a la caseta, menos uno.

Ese jugador era Francisco Barajas quien corre desesperado, pero no a la caseta sino que sale rumbo a atrás de las gradas del estadio y empieza a gritar y llorar de dolor de aquel pelotazo.

Incluso en ese momento pasaba el tren de pasajeros y todos al oír los gritos se asustaron tanto que creyeron que era un fantasma gritando dentro del parque de béisbol.

El “Piqui” lo ve y le dice yo creí que no te dolía y le contesta Barajas: N'ombre me dolió hasta el alma, pero como el parque estaba lleno me hice el fuerte pero ya vez aquí estoy llorando.

Le subieron el pantalón de béisbol para ver el pelotazo y traía marcada la pelota con todo y las costuras.

En son de broma le hablan a Polo quien había bateado la bola para que la firmara donde había quedado la marca.

Nunca pises las piedras que te ayudaron a subir a la cima